lunes, 8 de febrero de 2010

El Santísimo. Segunda parte

Después de la entrevista, el sacerdote me entrego una muestra de la ceniza. La envíe a un laboratorio. Los especialistas me indicaron que era una ceniza sin calificación, los elementos que la conformaban no se podían especificar. El reporte de los bomberos de las localidades aledañas, mencionaban que el fuego era algo nunca visto, era color azul, a pesar del brillo que provocaba el cual era naranja, ese tipo de fuego no aparece a raíz de campos de cosechas que son incendiados y ninguno de los productos utilizados en ellos lo provoca.

Esa tarde murieron por lo menos diecisiete personas. Fueron aquellas que tuvieron contacto prolongado con este polvo que caía del cielo. Muchos agricultores. Todos los que habían asistido a la misa sobrevivieron, pero en la mayoría empezaron a aparecer tumores malignos y discapacidades de todo tipo.

La investigación policial y de los bomberos indicó que nadie provocó el incendio y que solamente los terrenos sembrados fueron afectados. En cuanto a la investigación del extraño suicidio de Ricardo, se determino en la autopsia que había muerto antes de que las heridas en su muñeca fueran provocadas, lo que podría indicar homicidio. Pero el descubrimiento extraño que encontraron los forenses fue la presencia de oro en sus órganos, pequeñas piezas, microscópicas de oro, algo que lo hubiera matado, pero determinaron que estas minúsculas pepitas lo habían acompañado toda su vida.

Este hallazgo llegó a tener más revuelo en el pueblo dos días después del incendio. Una serie de muertes se llevaron a cabo, en su mayoría de adultos de tercera edad. El señor Carmona me describió lo que sucedió:

“… se empezaron a ver luces raras, como la que tiraba aquel muchacho. El pueblo se iluminó feísimo, todos estaban asustados y no sabíamos que hacer, solamente nos encomendamos al señor y esperamos. Un nieto mío llego a la casa y me dijo que algo pasaba en el pueblo, me montó en el camión y me llevó al centro. Las luces aparecían y se iban… cuando llegamos al pueblo, muchos de los señores, amigos míos, amigos inclusive de mi tata, todos vomitando esas luces, por la boca y por los ojos. Y después se apagaban y caían en el suelo así como cuando uno mata ganado. A los que no nos pasaba nada, solo nos hicimos estatuas y ya, no podíamos hacer nada… ay que Dios se apiade…”

Al parecer, justo cuando las luces dejaban de ser expulsadas de los cuerpos, las vías respiratorias se atestaban de oro, pequeñas pepitas, dejando a la victima sin espacio para que respirase. Treinta y tres personas sufrieron este percance. Ya dados estos dos hechos, el pueblo se alarmó, por lo que le pidieron al gobierno que les ayudara, solamente recibieron risas y burlas, pues no se creía lo que pasaba en el pueblo. Los habitantes entraron en pánico y paranoia, algunos dedujeron que todo había empezado con la aparición de Aurora, que ya era considerada sospechosa de asesinato, pues los oficiales descubrieron que Ricardo no había perdido el trabajo y que su madre “corto” relación, pues había muerto hacía dos años.

La señora Romero me comentó que cada vez que sucedía algo raro en el pueblo, Aurora se comportaba de manera extraña. “Se comportaba como si estuviera poseída”. Tuvo que llamar al sacerdote.

“… pues sí, ella parecía como la hija de Satanás. Hablaba en lenguas, sus ojos se volvían blancos y empezaba a golpearse fuertemente… (Se detuvo un momento, respiro fuertemente), llego el momento en que ella, solamente empezó a arrancarse los dedos heridos uno a uno, por Dios santo, señor todo poderoso, esa imagen no la podré borrar de mi cabeza…”

Escuche de rumores del pueblo, que Aurora en los últimos días había expresado su deseo por morir, un deseo terrible en el cual la culpa se encontraba cada vez más presente.

La última noche de sucesos fue la peor. Fue la completa destrucción del pueblo y así la muerte de Aurora. Análisis geológicos no mostraban evidencia de que haya sido un terremoto, solo sobrevive la creencia y lo que vieron los sobrevivientes. Todo empezó en la casa de la señora Romero, en uno de los ataques de Aurora, ella expulsaba sonidos extraños, inteligibles, el sacerdote, que las acompañaba, sabía que estaba tratando de comunicar algo. Pero Lidieth se sorprendió cuando pudo comprender que era lo que trataba de decir la muchacha:

“…tática de Dios, ya llegamos a la parte fea de la historia… ella se levanto y empezó a moverse muy feo, como las modelos todas descubiertas que muestra el programilla de televisión. Se tocaba allí abajo, era como para tirarle agua bendita. Y en eso nos hablo al Padre y a mí, pero seguía profanando su cuerpo… no le entendíamos, palabras feas de seguro, pensaba yo. Y así de la nada, mi oído entendía, sabía de que hablaba, vi al Padrecito, pero él seguía sin entender, lo veía en su cara… bueno lo que dijo fue que ese tal Ricardo era parte fundamental del designio, era una pieza que haría funcionar el engranaje de la libertad y que esta muchacha (supongo que quiso referirse a ella con algún palabra peyorativa)…”

En ese instante, según como me narra el sacerdote, entran dos agentes e intentan arrestar a Aurora por asesinato. Mientras tanto en el pueblo, justo donde encontraron el cuerpo de Ricardo, una pareja ve algo increíble:

“Púes sí, era una sombra enorme (comenta el señor), se levantó como Lázaro de la piedra donde había muerto aquel muchacho. Sí yo solo me aferre a mi querido (dice la señora), sentí un pánico terrible, ambos los sentimos…”

Testigos describen que la sombra se movilizó a gran velocidad al centro del pueblo. Tomó forma, era dos enormes manos, sin afán de detenerse, solo buscaban destruir. El cielo se obscureció y su color no siempre fue el mismo, rojos, amarillos, púrpuras, azules, aparecían y se desvanecían. Los habitantes entraron en pánico, corrían de aquí para allá, y esas manos solamente golpeaban el suelo y agujeros tragaban edificios, calles y personas. No discriminaba, todos estaban destinados a morir.

En la casa de Lidieth, Aurora era esposada y montada en la patrulla. Por la calle principal se dirigían al centro para procesarla. Pero en el trayecto, vecinos se daban cuenta de la verdadera historia de Aurora, de esa muchacha que les había engañado. Ella no deseaba el bebé, amenazó a Ricardo de que abortaría, el forcejeo con ella. Una piedra grande hizo su trabajo, pero ella tenía que evitar que la encarcelaran, por lo que le provocó al cuerpo del joven la repugnante herida en su muñeca.

Un vecino furioso, sabía que ella había provocado todo, ella y la muerte que les trajo era la causa de todo esto, soltó su ganado. La patrulla viajando rápidamente, colisionó con una de las vacas, matando a los dos oficiales, pero solo dejó herida a Aurora. Un grupo de lugareños, hicieron que creyeron correcto, la llevaron al matadero.

En el pueblo, las sombras destruían todo a su paso. Tres horas después lo único que quedaba en pie era la iglesia. Esas titánicas manos, darían concluida su obra con el hogar de Dios destruido. Como un niño que toma con aprecio un juguete, ambas manos fantasmales tomaron con fuerza la iglesia, esta empezó a rajarse y romperse. Un niño herido que vio como sucedía, me dijo que ver como destruía al Señor le hacía sentir terrible, pero en el momento en que las manos ya encontraban éxito debilitando la estructura, estas solamente desaparecieron, al mismo tiempo en que Aurora moría quemada.

Ha sido un arduo trabajo recopilar esta información. Los vecinos no cuentan la historia, ni siquiera a sus nietos. Pero si pude encontrar personas que me confiaron este secreto. Ahora el pueblo esta reconstruido nuevamente, siete años después de haber sucedido tal tragedia. Los medios de comunicación y el gobierno adujeron este desastre a una combinación de desastres naturales (incluido agua contaminada con oro), aunque en los mismos informes (recolectados gracias a fuentes internas) mencionan lo contrario. La labor de creencia se la dejo a usted lector o lectora, en este pueblo murió un joven que posiblemente era parte del plan maestro del Señor o simplemente era el indicio de que pronto, lo que conocemos como hogar ya no existirá más. Preferiría pensar que Ricardo fue fuente de otro lugar, no del Dios católico o judío o árabe o de ninguna otra religión. Pero no puedo asegurar nada, pues ya no estoy seguro de que vivimos realmente en la realidad.

Fe de erratas:

En los párrafos donde comento la muerte de Aurora, me disculpan señores lectores pero, no sucedió así. Fue un suicidio como cualquier otro, ella quemó el matadero y por el sentimiento de culpa, se arrojó hacia el debido juicio que merecía…

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