sábado, 9 de enero de 2010

Animal/Humano

Juan Hobson solamente decidió borrar las páginas de su largo diario, solo sobrevivieron algunas pocas palabras…

… peleado. Era suficiente, mi cuerpo y mente no soportaría este trato hacia mí. Me encerré en mi cuarto, ahí me sentiría a salvo de cualquier eventualidad. Esas tres personas que vivían en el mismo techo que yo, eran capaces de destruir mi vida. Ya no los conocían, siempre separados, siempre en sus cosas. A veces me pregunto si alguna vez estuvimos juntos. Mi memoria no se esfuerza a conseguir recuerdos de niñez que pudieran ayudarme a responder mis dudas sobre esas personas.

Me senté frente a la computadora y empecé a escribir, esto me salvaría, me mantendría cuerdo. Sé que no me voy a quitar la vida, soy muy cobarde para eso. Pero eso me hace recordar la maldita idea de que tengo que vivir con esta tortura todos los días. No son solo esas tres personas, son las demás. No aguanto ni un minuto cuando veo las noticias. “Asesinan muchacho por robarle celular…”, “Político corrupto se roba fondos de hospital…”, “Violador le saca los ojos a sus víctimas, tenga cuidado, usted puede ser el próximo…”. No vale la pena, ni si quiera estudiando sociología. Creí al entrar que esta carrera me iba a ayudar a ser como un salvador, que inocente que fui. Me da pena inclusive recordar eso.

Ahora estoy viendo una hilera de hormigas frente al escritorio. Bonito símbolo del trabajo en equipo y la protección de unos a otros. Siempre era escudo en los pequeños partidos escolares en donde estudiaba. Es increíble (olvidando y evitando una interpretación sociológica al respecto) como los animales pueden ser mejores que los seres humanos. Los humanos…

* * *

Es extraño lo que paso en la mañana. Estoy impresionado. Salí de mi habitación y me encontré ante una gran sorpresa. Cuando baje a desayunar, estaban los tres sentados alrededor de la mesa. Estaban conversando amablemente. Ninguno se interrumpía y una serie de “gracias, perdón, con permiso” se elevaban. Me senté y el señor mayor me deseo los buenos días. Estaba sin palabras, no sabía cómo comportarme. Los empecé a conocer, ese desayuno les devolvió sus nombres. Cuando terminamos, todos ayudaban, todos se apoyaban. Ningún secreto se escapaba, se hablaba sin tapujo, nada era tabú. Hablaban.

Conocí el pasado de mis padres, entendí el comportamiento de mis hermanos. No había insultos ni golpes. Observe que nadie se aprovechaba del otro a la hora de las labores del hogar. Todos decidían que hacer y lo balaceaban. Después de asear la casa vi las noticias. Todas eran buenas noticias. ¿Qué está pasando? Que tal descubrió una nueva forma de energía limpia, países enemigos haciendo la paz. Era impresionante, vi frente a mis ojos como la sociología quedaba obsoleta. Todos los humanos no eran humanos…

* * *

Esta situación me está asustando. Siento que debería ponerme feliz, pero esto no puede estar pasando, siento que lo que está sucediendo es motivo para dudar. Esto no es real, las personas no son buenas, es, y me pueden criticar mis compañeros, parte de su naturaleza. Esto es imposible. Hace una hora, entré en una discusión con mi hermana, ella se había deshecho de unas espadas decorativas que estaban en mi cuarto, me decía que eran peligrosas. Yo le grité, mostré mi ira, me acercaba a ella y le gritaba al oído. Ella parecía asustada, no se defendía, no me golpeaba. Ella no tenía idea de lo que yo hacía. Cuando terminé de descargar mi ira, ella solo razonó conmigo, me hablo, se disculpó. Una disculpa real, una que yo nunca había recibido por parte de ella, en mi vida.

Sigo diciendo que esto no me agrada para nada. Tanta amabilidad, tanta hablada. Parecía un sueño, pero esto no lo es. Los humanos no merecen ser de esta manera. No merecen ser buenos entre si. Y ahora estoy aquí en mi cuarto viendo las hormigas. Mi sueño, pero solo es posible en los animales. Ellos no tienen conciencia, no son egoístas. ¿Qué pasó con la naturaleza del ser humano, que pasó con la cultura?

Ahí inició todo, con las hormigas. Me levanté de mi asiento y una a una las maje con mi dedo. Esto no lo aguantaba, yo no aguanto tanta bondad, no aguanto tanta belleza, tengo que destruir todo. Este paisaje de un ser humano distinto al que conocía no debe existir, es horrible. Mate a todas las pequeñas hormigas que se asomaban en la pared. Estas cosas no piensan, son solo animales…

* * *

Decidí matarlos a todos. El asesinato no me da miedo, eso me reconforta, representa que aún poseo mi egoísmo, que aún soy humano. Me siento como un libertador, yo me iba a liberar. Ser amable no es comportamiento digno de las personas, hablar sin miedo no es merecedor del ser humano.

* * *

Escape de mi casa. Hubo testigos, eso quería. Que los demás vieran cual es el comportamiento correcto. Pero me hervía la sangre saber que nadie hacia nada al respecto. Solo se quedaron viendo como degollaba a todos. Nunca habían presenciado un asesinato, estaba seguro que ni siquiera habían escuchado esa palabra.

Corrí a la ciudad. Me preguntaba que haría para enseñarles, para mostrarles que no son humanos y que lo deben ser. Que deben ser violentos y destruir todo aquello en lo que pensaban los idiotas románticos de Frankfurt. Camine por la acera del parque, estaba ansioso. Un muchacho se me acercó y me saludo, me estrechó la mano y me deseo un buen día (todos hacían lo mismo). Ahí estaba, la forma la había descubierto.

Cerré mi puño y le di un golpe fuerte en la cara. El muchacho cayó al suelo, yo solo me abalancé a él y le seguí propinando golpes. Transeúntes observaban los hechos sorprendidos, no entendían el acto que yo estaba efectuando. Después de un momento de interactuar violentamente con el muchacho, me dirigí a los espectadores. Les grite que lo probaran, que lo hicieran.

Unos señores lo hicieron, se dieron golpes. Uno de bigote le daba en fuerte en el estomago al de gafas. Vi la cara del segundo. Su expresión cambió, de tranquilo a furioso. Este le devolvió el golpe al de bigote. Sentía enojo, lo podía notar. Estaba observando una pelea y eso me emocionaba, me sentía feliz, la violencia que representaba esa violencia me lleno de vida. Esos humanos dejaron de ser animales…

* * *

Me detuve frente a una tienda de electrodomésticos. Las noticias cambiaban. El asesinato de mi familia era presentado. Los testigos en la escena aprendieron, mataron el resto del barrio. Vi también como un vendedor callejero era asaltado. Leí en el periódico que jerarcas se robaban dinero. Egoísmo, violencia, avaricia… Volví a la casa a ver la obra que lo había iniciado todo.

Estaba feliz, era simplemente bello lo feo. Estas palabras que ahora escribo le harán recordar al mundo quienes somos los humanos. Aquí nos vamos todos. La tierra la destruimos y nos vamos con ella…

Le pedí al señor que esta mi derecha que me dejara escribir lo que sucedía. Estoy tan feliz, que mi asesinato sería la cúspide de mis actos. Ahora me apunta con un arma. Estoy deseando mi muerte…

Extracto del Reporte del oficial Carazo:

A la hora de encontrar al sujeto, este se encontraba frente a su computadora. Jadeaba como perro con rabia. Cuando le llame la atención, el solo me pidió permitirle agregar algunas páginas a su diario antes de que yo le matara. Cuando lo hizo, saque mis esposas y se las puse. Esto lo afecto mucho. Se puso muy nervioso. Creo que se encontraba bajo alguna alucinación. Gritaba que deseaba morir. En uno de sus arranques, me empujo y corrió a su computadora y empezó a borrar lo que escribió. Se había dado cuenta de lo que había hecho, pero lo detuve antes de que llegara a lo más importante.

Se que no debe presentarse mi opinión en los reportes, pero tengo que admitir que haber visto a este muchacho en tal estado de locura, la cual lo llevó a cometer tres asesinatos y una pelea callejera, me ha llevado a la conclusión de que el ser humano está llegando a lo más bajo…

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